Hace un tiempo, unos amables vecinos nos avisaron de que aquella mañana llevaban “trabajando” desde hacía horas en las casas de la urbanización de chalets pareados y adosados de El Sucu en El Carbayu (Lugones).

Uno de los “propietarios legítimos” se acercó a verificar dicho aviso, y pudo comprobar que en efecto “así era”: sin prisa, con calma y meticulosidad estaban desmontando la instalación eléctrica de una de las casas (instalación que llevaba más de dos años realizada).

Alarmado, el “propietario legítimo” avisó telefónicamente al “propietario de facto” de todo aquello (el BANCO PASTOR) y le comunicó los hechos que estaban aconteciendo en ese preciso instante.

El RESULTADO de la llamada fue este:

Durante más de una semana, desde aquel martes que llamamos al BANCO PASTOR (exactamente 9 días), con toda la calma y tranquilidad que da el saberse poseedor del beneplácito tácito, fueron desmontando y llevándose toda la instalación eléctrica de los 8 chalés.

A plena luz del día, en jornada  laboral y con el reglamentario descanso de fin de semana.

Sorprendidos e incrédulos, en el transcurso de los “trabajos” otro de los “propietarios legítimos” volvió a llamar por segunda vez al BANCO PASTOR (auténtico dueño “in pectore” de la urbanización) sin obtener otro efecto que  el  correspondiente gasto telefónico y la pasividad, apatía, indiferencia y desinterés de la entidad bancaria.

 

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