Muchas veces la inercia es la fuerza más poderosa del universo. Podemos estar todos de acuerdo en “algo” pero habrá muy pocos dispuestos a mover un dedo para ejecutar ese gran consenso social. Es tal el miedo al cambio y el pánico a “hacer cosas” que muchas veces ni se habla del problema, como si este fuera invisible o trasparente (con la vana esperanza de que deje de existir).

Marcus Tullius Cicero

Marcus Tullius Cicero

Por eso llama la atención cuando un profesional se atreve a señalar públicamente un problema (o situación anómala) en su ambito de trabajo.

Uno de estos hechos excepcionales ha pasado a principios de este mes de agosto, cuando el abogado RAMÓN LLORENTE VARELA publicó uno de sus habituales artículos en el DIARI de GIRONA. El artículo tiene cierto interés no por tratar algún tema complejo, sino más bien por contrario, trata uno de esos temas en los que está mas o menos todo el mundo de acuerdo, pero que por algún estraño motivo, es transparente, invisible e ignorado la mayor parte del tiempo.

Reproducimos el artículo traducido (el original está en catalán) un poco más abajo.

El título del mencionado articulo es la locución latina “Cui prodest?” y hace referencia a la pregunta que en algún lejano momento de la histora sirvió para enfocar una investigación jurídica o policial determinada.

Efectivamente el “Cui prodest?” o también “Cui bono?” (¿Quién se beneficia? ¿a quién aprovecha?) es (más bien “era”) considerado un principio del Derecho Romano, usado en lejanos tiempos inmemoriales para descubrir al culpable del acto delictivo, o por lo menos limitar el número de los sospechosos.

Desde que Cicerón usó intensivamente esta pregunta retórica en el juicio que lo hizo famoso, mucho ha llovido en la finca donde se ubica la obra de la urbanización de chalets pareados y adosados de El Sucu, en El Carbayu (Lugones), … pero la misma pregunta sigue siendo igual de válida y contundente en nuestro caso, como lo fue en Roma hace más de dos milenios:

  • Coger todo nuestro dinero, y marcharse con él … cui prodest?
  • No darnos nuestras casas (pese haber cumplido el contrato en plazo y forma) y negar y obstaculizar cualquier tipo de negociación o acuerdo … cui prodest?
  • Ir vendiendo y revendiendo… incluso llegando a regalar, una y otra vez, nuestras casas a presuntos administradores cada vez más “presuntamente” insolventes , que cada vez desmantelaban más la obra … cui prodest?

y no menos importante,

  • Conociendo la calaña de los sucesivos personajes implicados, viendo fehacientemente lo que pasaba, teniendo datos y pruebas irrefutables del presunto delito, conociendo perfectamente la legislación vigente … ¿por que algunos miraban para otro lado, al tiempo que silbaban y extendían la mano? ¿por qué no hicieron nada? (más que cobrar sus intereses, comisiones, cuotas, …) ¿por qué no lo evitaron si estaba a su alcance? (con un simple aviso o advertencia o comentario) …¿por qué esta actitud y comportamiento? … cui prodest?

Realmente resulta muy dificil de entender (y de justificar) que aquel joven Marco Tulio tuviera aquí y ahora mas dificultades para defender a Sextus Roscius (Sexto Roscio) que hace dos mil y pico años. Pero así están las cosas, los herederos morales de Cornelius Chrysogonus (Crisógono) siguen hoy actuando en El Sucu, con los mismos objetivos finales que con lo hizo Cornelius Chrysogonus hace más de dos milenios.

Como se dice en asturianu “la trampa rescampla”, y así como Marco Tulio Cicerón hizo rescamplar (entre otras cosas) los 2.000 sextercios en el juicio Sextus Roscius, nosotros esperamos hacer “rescamplar” todos los “cui prodest?” de esta operación.

De todas formas, pase lo que pase, este humilde blog será nuestro particular “orationes Philippicae” … y actualizado a nuestro tiempo, nuestras circunstacias y a nuestro caso, daremos cumplida cuenta de la ética, moralidad, integridad y honestidad de “MARCO ANTONIO” para hacerse con los bienes de “POMPEYO”.

Nos despedimos por hoy con una frase que Séneca utilizó en Medea (acto primero, escena primera, versos 500-501):

“cui prodest scelus, is fecit”

(Aquél a quien aprovecha el crimen es quien lo ha cometido)

El Sucu en El Carbayu (Llugones) es un buen sitio para leer a Cicerón

El Sucu en El Carbayu (Llugones) es un buen sitio para leer a Cicerón

Ramón Llorente

Ramón Llorente

A continuación os dejamos con el artículo del abogado RAMÓN LLORENTE VARELA en el DIARI DE GIRONA del 03/08/2009 (y perdón por la traducción, seguramente no muy correcta):


Cui prodest?

Esta pregunta debería estar grabada a la entrada de todos los tribunales y de todas las administraciones públicas. ¿A quién beneficia? Las actuaciones administrativas y las decisiones judiciales, desde el respeto a la ley y la indispensable transparencia y objetividad no pueden contentarse con el cumplimiento de las simples formalidades. Muchas veces, el simple cumplimiento de las formalidades obvia la realidad y estimula y fomenta la hipocresía y la injusticia. Hay quien respeta la letra, pero masacra y menosprecia el espíritu.

Que pregunten a los hombres de paja que ocultan los verdaderos responsables de sociedades o empresas insolventes. Que constaten cuantos procedimientos judiciales, por desinterés del juez o por engaño de los que intervienen finalizan sin una resolución justa y sin hacer responsable a quien realmente lo es.

Que se investigue cuántas sentencias no pueden llegar al fondo del tema porque el idolatramientoo de las formas evita, por comodidad o irresponsabilidad social de quien decide, conocer la realidad y buscar la justicia material. Y ciertamente que los teóricos del derecho saben dar cuarenta mil excusas y razones formales para defender las formalidades, como supuestas barreras contra la arbitrariedad, frente a la justicia.

Pero los resultados de todo lo que pasa, especialmente en cuanto a tribunales, está al alcance de todos, está en boca de todos, se refleja en el ánimo de la gente normal y corriente: poca confianza en la justicia, descrédito de las propias leyes, desánimo e impotencia entre la buena gente. Afortunadamente no se puede generalizar, y es preciso decir que hay en muchas ocasiones resoluciones ejemplares y actuaciones valientes y decisiones comprometidas que hacen que todavía podamos tener confianza.

De todas formas, hasta que no se vaya más allá de las simples formalidades, mientras no interese más el respeto a la justicia y a la dignidad de las personas que la estricta observancia de las normas, seguirán campando libremente los que saben aprovecharse de las formalidades, infringiendo todo el espíritu de las leyes y riéndose de los derechos y las necesidades de sus conciudadanos.

Como decía Séneca, el autor material de un delito tal vez no coincide con el verdadero autor, porque el verdadero autor es aquel que realmente se beneficia. Por eso hay que recordar esta frase: cui prodest scelus, is fecit. “¿A quién beneficia el crimen, es él el autor”. Pero si los tribunales no se interesan …

[http://www.diaridegirona.cat/opinio/2009/08/03/cui-prodest/347980.html]

 

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